"...¿mostrar a mi criatura, a mi esposa? ¿desgarrar el velo bajo el que he cubierto castamente mi dicha? Eso sería una horrible prostitución! Ya hace diez años que vivo con esta mujer, es mía, sólo mía, me ama. ¿Acaso no me ha sonreído a cada pincelada que le he dado? Tiene un alma, el alma que le he dado. Se ruborizaría si otros ojos distintos a los míos se posaran sobre ella. Mostrárosla! ¿pero qué marido, qué amante es lo bastante vil para conducir a su mujer al deshonor? (...). ¡Mi pintura no es una pintura, es un sentimiento, una pasión! Ha nacido en mi taller, y allí debe quedarse virgen, sólo vestida puede salir. ¡La poesía y las mujeres sólo se entregan desnudas a sus amantes! (...)¡No es un lienzo, es una mujer! una mujer con la que río, lloro, hablo y pienso. (...) Esta mujer no es una criatura, es una creación. (...)¡Ay!, soy más amante aún que pintor. Sí, tendré fuerzas para quemar mi Catherine con mi último aliento, pero hacerle soportar la mirada de un hombre, de un joven, de un pintor? ¡No, no! Mataría sin demora a quien la hubiese mancillado con una mirada. Te mataría inmediatamente si no la saludaras de rodillas! ¿Quieres que someta ahora a mi ídolo a las frías miradas y a las estúpidas críticas de los imbéciles? ¡Ah! El amor es un misterio, sólo hay vida en el fondo de los corazones, y todo se pierde cuando un hombre dice incluso a su amigo: “Esta es a quien amo!”.
Honoré de Balzac "La obra maestra desconocida"
"Su lenguaje era el cuerpo...Y este cuerpo no podía ser menos bello que el de la Antigüedad, debía de ser de una belleza todavía mayor. Durante dos milenios más, la Vida lo había conservado entre sus manos, lo había trabajado, cincelado y auscultado. La pintura soñaba con este cuerpo, lo vestía de luz, lo penetraba de crepúsculo, lo rodeaba de toda su ternura y de todo su embeleso, lo palpaba como un pétalo y se dejaba llevar por él como en una ola, pero la plástica, a la que pertenecía, aún no lo reconocía."
Rainer María Rilke (sobre Rodín)
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